Mostrando entradas con la etiqueta Estudios Culturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estudios Culturales. Mostrar todas las entradas

LA MÍSTICA MEDIEVAL Y EL DESAFÍO ECOLÓGICO DE NUESTRO TIEMPO 

Gustavo Fernández Colón

(Ponencia leída en las Sextas Jornadas de Filosofía Medieval organizadas por la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, Argentina, del 26 al 29 de abril de 2.011)

La hybris de Occidente

Hans-Georg Gadamer (1995) advirtió que los problemas cruciales de nuestro tiempo, como las tensiones globales generadas por el capitalismo, el colonialismo y la crisis ecológica, han llegado a un extremo en que pueden hacer insostenible la existencia de la humanidad sobre la Tierra. No sólo la enorme potencia destructiva de las armas atómicas, químicas y biológicas ha colocado ya a nuestra especie al borde del abismo, sino que la devastación de la naturaleza parece ser la consecuencia inevitable del despliegue histórico de la técnica y la industria modernas.

Siguiendo de cerca a Heidegger, Gadamer (1995) piensa que la actual crisis civilizatoria no es el producto de una desviación o confusión moderna con respecto a los valores tradicionales de Occidente, sino el resultado de lo que Heidegger caracterizó como el proceso de ocultación del ser a lo largo de la historia de la ontología. El autor de Verdad y método apunta además, releyendo a Aristóteles, que ya desde la Antigüedad este destino trágico de Occidente había comenzado a decidirse, en virtud del triunfo de la episteme o conocimiento científico por encima de la frónesis o discernimiento moral.


LA PROFECÍA NUCLEAR DE KUROSAWA


Gustavo Fernández Colón

El sexto de los "Sueños" de Kurosawa
Hace poco volví a ver la película "Sueños" de Akira Kurosawa. Fue escalofriante repasar las escenas de la pesadilla donde, detrás del monte Fuji, se produce el estallido de seis reactores nucleares. Las multitudes huyen despavoridas y caen al mar desde un acantilado, ahogándose irremediablemente. Unos pocos se lamentan de la falsa promesa de que las centrales nucleares serían seguras y no implicarían peligro para la humanidad. Comentan que Japón es una isla tan pequeña que no hay ningún lugar a dónde huir. Ni siquiera los delfines, por más que se alejen nadando de la orilla, podrán salvarse del efecto letal de la radiactividad. Las nubes coloreadas de cesio, estroncio y plutonio, causantes de cáncer y malformaciones congénitas, inundan un paisaje desolado por la devastación.

Esta película fue estrenada en 1990. Se dice que el guión fue elaborado a partir de una serie de sueños tenidos por Kurosawa. Habida cuenta que el complejo atómico de Fukushima casualmente tiene 6 reactores, que decenas de miles se ahogaron tras el reciente tsunami y que 11.500 toneladas de aguas radiactivas de la central accidentada están siendo arrojadas al Océano Pacífico, no cabe duda de que al menos este sueño de Kurosawa fue profético.

Ojalá no tenga carácter premonitorio el penúltimo de ellos, donde un puñado de mutantes humanoides que gritan adoloridos por los efectos de la radiación, son los únicos sobrevivientes de una guerra nuclear global.

Por fortuna, el último sueño es hermoso y esperanzador. Se trata de una aldea donde una pequeña comunidad humana vive en armonía con la naturaleza, sin luz eléctrica ni artefactos tecnológicos demasiado complicados, utilizando molinos de agua para producir la poca energía que necesitan para vivir en paz y disfrutar juntos de una existencia plena.

Junto con nuestros sentimientos de solidaridad con el sufrido pueblo de Japón, valga esta nota para expresar también nuestra complacencia por la sabia decisión tomada por el presidente Chávez de congelar los planes de construcción de una central atómica en Venezuela. Ojalá esta medida temporal se convierta en una determinación definitiva, que nos garantice a todos los venezolanos la posibilidad de vivir en un país libre de los riesgos letales de las centrales núcleo-eléctricas.

AVATAR: METÁFORA DE NUESTRO TIEMPO

Gustavo Fernández Colón

Pocas veces sucede que una producción cinematográfica de Hollywood provoque un enconado debate entre intelectuales de izquierda, como el que se ha suscitado recientemente en el periódico de la Izquierda Unida española “Rebelión”.

Con Avatar, un guión de ciencia ficción con innumerables citas de otras obras del género, se vale de impactantes imágenes tridimensionales para ilustrar el conflicto entre la destructiva civilización capitalista y una arcaica sociedad de humanoides, ubicada en un planeta lejano colonizado por militares, científicos y empresarios terrestres.

Pandora es el nombre de este planeta poblado por una rica vegetación, una exótica fauna y sobre todo por el mineral estratégico “unoctanium”, apetecido por los humanos del siglo XXII portadores de una hiperdesarrollada tecnología genómica, aeroespacial y militar, pero arrojados de una Tierra devastada donde “ya no hay verde”.


LA NOSTALGIA DEL ÉXTASIS. REFRACCIONES DE LO SUBLIME EN LA CULTURA POSMODERNA

Gustavo Fernández Colón

“La palabra no es el sitio del resplandor
pero insistimos, insistimos, nadie sabe por qué.”
Rafael Cadenas.

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS ESPEJOS

Ya pasó el tiempo en el que despertarse convertido en un horrible insecto, como le sucedió a Gregorio Samsa aquella mañana en Praga, causaba cierta conmoción en la familia. Como a los personajes del relato de Kafka, las metamorfosis que otrora provocaban estupor rápidamente se convierten en habitus. Incluso el horror ante la tortura de las víctimas sometidas por las más cruentas ocupaciones militares, explotado hasta el hartazgo por la filmografía sobre el holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial, ha cedido el paso al espectáculo light de las fotografías donde una soldado estadounidense posa, con la sonrisa de un comercial de crema dental, señalando el cuerpo lívido de un prisionero iraquí desnudo y amordazado.

No sólo el arte, como pensaba Adorno (1970/1983), ha perdido su aura; sino que la vida entera, devenida en collage de imágenes discontinuas, se desplaza de un evento a otro con la misma in-diferencia con la que se cambia de canal con el remote control del televisor. Las fronteras espaciales se han desvanecido y la alquimia del mercado torna equivalentes al automóvil que casi choca al nuestro al adelantarnos a toda velocidad y la fotografía a gran escala del último modelo exhibida en una valla al pie de la carretera: ambos son sólo dos formas aparentes de una misma seducción, de una misma intensidad que se expresa a través de los rituales urbanos de estrenar un vehículo más lujoso o reciente que el de nuestro vecino –marcando así la diferencia- o el de encontrar la muerte bajo un amasijo de chatarra humeante en un accidente sorpresivo.


LA PATRIA IMAGINARIA: BASES PARA UNA ETNOCRÍTICA DE LA CULTURA LATINOAMERICANA

Gustavo Fernández Colón

ACERCAMIENTO A LA NOCIÓN DE CULTURA

Con las siguientes reflexiones aspiramos esbozar una conceptualización de la cultura que nos permita comprenderla en su condición de conjunto de prácticas simbólicas de representación y valoración del mundo, compartidas por los integrantes de un grupo humano. Se trata de una perspectiva desde la cual la cultura no es percibida como una esencia inmutable, sino más bien como una estrategia de interacción del grupo con su entorno. Igualmente, preferimos considerarla a la manera de una totalidad compleja y heterogénea, conformada por diversos ethos o perfiles culturales, simultáneamente complementarios y antagónicos, que operan tanto al interior del grupo como en el contexto de sus relaciones con otras formaciones sociales.

Cada uno de estos ethos puede llegar a describirse como un sistema lingüístico (Lotman, 1999) que sirve de código para el autoconocimiento y el autodesciframiento de los significados producidos colectivamente. En otras palabras, los códigos culturales actúan como sistemas semiológicos en el interior de los cuales se desarrollan los procesos comunicacionales, cognitivos, axiológicos y normativos de la vida social.